Oficialmente se dio por terminado el segundo ciclo de Astrada como entrenador. Passarella explicó que lo apoyó hasta donde pudo, la voluntad de la comisión directiva estaba totalmente resuelta a finalizar su vínculo. El empate apático ante Atlético Tucumán, que va último y tiene destino próximo de B Nacional, empujó al Kaiser a dar ese paso que no quería dar y despedir al primer técnico de su gestión presidencial.
Al mismo tiempo, ya eligió en Ángel Cappa a su nuevo DT, hombre que proclama los valores del fútbol que históricamente gustaron en River. La situación en el club es tan desastrosa que la mayoría de los hinchas lo miran de reojo justamente por ese gusto que tiene por armar el juego con estética. La exigencia de resultados por sobre las formas es el primer enemigo que tendrá Cappa al comando de este equipo.
Hace un año, el ex ayudante de Menotti casi materializaba la hazaña de sacar campeón a Huracán, luego de haber sabido convertir la pobreza que se encontró cuando llegó en valiosas piezas de oro. Después vivió un semestre antagónico, que lo obligó a dejar su cargo. Pastore, Defederico, Arano y Araujo, herramientas vitales de ese Globo que llenó los ojos, fueron reciclados por él mismo. Ilusiona pensar que pueda hacer algo parecido con Ferrari, Abelairas, Mauro Díaz y Funes Mori.
Sin ganas de esperar, Cappa ya dirigió su primera práctica y anunció que dirigiría en esta misma fecha, para no demorar y poder empezar a revertir esta funesta actualidad riverplatense. El equipo titular que paró formó con: Vega -remember “Sin manos”-; Ferrari, Ferrero, Quiroga, Villagra; Affranchino, Almeyda, Abelairas; Mauro Díaz; Ortega y Canales. Recemos porque pueda imponer su idea y vaya de la mano de las victorias que tanto necesita River para frenar su hemorragia. Que Cappa le haga honor a su nombre y nos salve.






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