Pintada de furia

Una de las paredes del Monumental amaneció pintada con la leyenda “Esto es River, muertos”. En el estacionamiento figuraba otra que rezaba “Pongan huevos”.
Categorías: General |
"Venir a River es un paso adelante en mi carrera"[caption id="attachment_2462" align="aligncenter" widt...
Pavone se entrenó por primera vez con el plantelEl delantero llegó esta mañana a Ezeiza para realiza...
No habrá más recitales en el Monumental
La justicia decretó la prohibición de conciertos en el c...
River ajusta detalles con vistas al debut
En otro amistoso de pretemporada, con vistas al debut en el ...
Una de las paredes del Monumental amaneció pintada con la leyenda “Esto es River, muertos”. En el estacionamiento figuraba otra que rezaba “Pongan huevos”.

La condición terminal en la que River cae con el correr de cada fecha no parece tener fin. Se perdió el superclásico sin casi dar batalla, ante un equipo que llegaba ofreciendo la cara para el golpe de gracia y con una defensa que era una invitación plena al desborde. Pero River no sólo no lo inquietó sino que fue el partenaire para agrandar a uno de los peores y más mediocres conjuntos que tiene el fútbol argentino. Sí, ya sé, nosotros no eramos un tornado, pero fuimos a entregarnos en bandeja para levantarle la moral a estos muchachos, que con o sin lluvia no llenan la cancha, y darle un par de días más de vida a Abel Alves, quien llegaba al partido con la renuncia en la lengua.
No vale la pena crucificar a Funes Mori por los dos goles que se perdió cara a cara contra García. El pibe tiene 18 años, un puñado de partidos en Primera y le toca ser el delantero de unos de más penosos River de la historia, sin contención alguna ni un compañero que lo auxilie. Canales le cedió una pelota y fue su única acción en el superclásico. Apenas Gallardo pudo generar algo con contados pases. Fue muy poco. Nada de Rojas. Entre la austeridad que hay en el banco de suplentes, Astrada mandó a Pereyra, Villalva y Affranchino a la cancha, sin éxito alguno. Al menos, Afrranchino intentó percutir por el costado de Monzón-Giménez, el más descuidado y vulnerable, al que Ferrari se le animó apenas una vez a atacar. Ahumada le hizo honor a ese comentario que lo señala como un jugador que corre y mete, pero para después rifarla o canjearla por un foul como el que ayer desembocó en el 1-0.
River fue una lágrima a nivel ataque. Muñoz, Bonilla, Luiz Alberto y Monzón, los más criticados y débiles del rival en lo que va del torneo, parecieron cuatro gladiadores. Se pueden ganar o sacar adelante partidos si tu defensa no da totales garantías, pero si no llegás al arco es imposible. Fueron 11 hombres que no pesaron arriba, fallaron atrás y no ganaron una pelota dividida -Almeyda excepción, aunque no rindió como acostumbraba ni pudo frenar a Riquelme-. Inaceptable para jugar un superclásico. Para Astrada no fue así: “Es una derrota que duele, más en este tipo de partidos. No nos faltó personalidad ni actitud, pero es lógico que cuando Boca se pone en ventaja parezca que es mucho más superior”. El partido no se pareció en nada a la autocrítica del Negro.
La falsa calma con la que se movía River en la previa, no va más. Será cuestión de encontrar un límite que pare está caída libre hacia el abismo. Si no le ganaste a éste Boca deplorable, Millonario querido, estás complicado.

El hincha de River seguramente estará molesto, malhumorado, angustiado y furioso. Las 4000 entradas disponibles para hinchas de River con el fin de presenciar el superclásico del domingo en cancha de Boca se agotaron en un minuto. Sesenta fueron los segundos que tardaron cuatromil fanáticos Millonarios en agotar los tickets, si nos basamos en que un socio solo podía adquirir una entrada per cápita.
A partir de las 12 horas, y con la intención de evitar el amontonamiento de personas y el disturbio que se genera en cada venta de entradas para un encuentro de tal magnitud, se pusieron a la venta los boletos en la página de Ticketek. Varios fueron los hinchas que al mediodia se sentaron frente a sus computadoras y que, tras ingresar sus datos para reserva su ticket, vieron el cartel que ilustra este post. En los foros “Millonarios” estallan de bronca por no haber podido reservar las entradas y piden explicaciones de cómo, en menos de un minuto, se vendieron todos los boletos disponibles.
¿O será que no había 4000 entradas en venta? ¿Será que la mayoría se reparte entre dirigentes, familiares, barras y reventa? Realmente nunca lo sabremos. Lo que si sabemos a ciencia cierta es que muchísimos hinchas de River verán el clásico por TV, en parte por la mala organización de la venta y por el insólito accionar de los dirigentes Xeneizes que solo otorgan 4000 tickets, los mismos dirigentes que priorizan la venta de entradas a extranjeros a precios exorbitantes antes que la venta a sus propios hinchas.
Me gustaría que Boca termine último”
Si ganamos, podemos ilusionarnos. Estamos a ocho puntos y hay muchas fechas por delante.River está creciendo y vamos por el buen camino. Pero hay que tomarlo con pinzas. Vamos de a poco”
A días del superclásico, Ahumada, quien se tuvo que retirar de la práctica por un fuerte golpe, calentó la previa.

Las señales que emite Ortega en cuanto a su continuidad en River son cada vez más claras: en junio no seguirá, salvo un giro radical de 180º que modifique su situación. Lo que está claro pero no se dice oficialmente, es que Passarella decidió ponerle un freno al Burrito e inducirlo a realizar un tratamiento contra su adicción al alcohol. Si no se cura o no se compromete a ponerle fin a sus problemas extradeportivos, no va a jugar y en junio terminará con el pase en su poder para elegir su destino, alejado del Monumental.
El jujeño mismo declaró que sus plazos en el club están contados: “Se me termina el contrato en junio y la única manera que tengo para lograr la renovación es jugando. Si se mantiene esta situación, seguramente a mitad de año se termine mi situación con River”. Burrito no juega desde la tercera fecha y, justamente, el superclásico no será el escenario de su reaparición. Está virtualmente descartado hasta para ir al banco en la cancha de Boca.
Astrada fue tajante al explicar que “si Ortega cumple con las normas va a tener chances”. Passarella está dispuesto a extenderle el vínculo y hasta a ofrecerle un contrato para ser futuro empleado del club cuando finalice su carrera futbolística. La elección de Ortega es otra y , al parecer, veremos a uno de los últimos grandes ídolos portar otra camiseta a partir del segundo semestre. Sea cual sea su destino, lo primordial es que Ariel pueda superar sus inconvenientes personales.
River sigue siendo un conjunto descompuesto, fuera de forma, poco filoso y muy alejado de lo que amagó con ser en el verano. Cuando peor la pasaba contra un San Lorenzo igual de limitado pero con intenciones más punzantes, en medio de un partido inundado de pobreza futbolística, el gol del juvenil Affranchino doblegó a Migliore. Astrada necesitaba esos tres puntos para ganar oxígeno y despejar el malestar de los hinchas, que ya venían cansados de no ver una victoria y tener que soportar una catarata de desilusiones.
Fue la segunda vez que el equipo sumó de a tres unidades. Desde la segunda fecha, en el 3-2 a Chacarita, que no se conseguía ganar. No se jugó bien un solo partido del torneo y contra nuestros nietos de Boedo no se dio la excepción. Estoico, el hincha millonario no sólo soportó el poco brillo que ofrecen los hombres de Astrada, sino que también se bancó el concierto de errores que ofrecieron los de Simeone. Cuando se está en un camino tan oscuro como en el que viene transitando River, conseguir ganar no puede ser despreciable, aunque las formas estén lejos de agradar a los paladares.
Gallardo no condujo en ningún momento, Villalva no desequilibró -aunque el árbitro Furchi obvió un penal que le cometió Meza-, la garra de Almeyda no fue tan útil como de costumbre y Canales erró lo poco que consiguieron generarle. Astrada elije darle continuidad a Canales, aunque su respuesta no termina de convencer, y ayer, cuando parecía que estaba en una de sus peores noches, alcanzó a fabricar la asistencia justa para que Affranchino apareciera en escena, recién salido del banco de suplentes, para vulnerar con una calibrada definición a Migliore. Era el momento en el que San Lorenzo, con su pobreza acuestas, se abalanzaba contra el correcto Vega. Un gol en el momento exacto.
Quedarse un clásico siempre es positivo. Estará en los jugadores saber aprovechar esa conquista como punto de partida para torcer el rumbo o seguir retrocediendo casilleros en lo que ya es un negativo Clausura 2010.