No levanta

Pasan las fechas, el campeonato ya dejó su amanecer y River no modifica su grisácea cara. Sigue sin mostrar firmezas, sin tener una identidad colectiva sólida y mostrándose demasiado inofensivo en los metros de la verdad. Tuvo enfrente a Arsenal, uno de los rivales menos dañinos del fútbol argentino, y apenas lo alcanzó a lastimar con el tiro libre de Gallardo que se desvió en Galván (por fin un ex Millonario que colabora con la causa) y se le coló a Campestrini. Sirvió de poco, porque antes Sena, sin oposiciones que lo estorbaran, había desenfundado un zapatazo de 30 metros para abrir la cuenta.
Lo más preocupante es la falta de pimienta para poder apurar a los rivales, para poder generar situaciones y resolverlas de manera eficiente. Gonzalo Ludueña, retornado al club, y Canales fueron el duo ofensivo, pero no mostraron nada diferente a lo que ya habían demostrado Villalva -casi nada- y Funes Mori -alguna corrida, pero muy forzada-. A Canales le sigue faltando poder definir como goleador en las pocas ocasiones que se le presentan. Salieron los dos y entraron Keko y Funes Mori, le imprimieron algo más de velocidad a la ofensiva, pero con los mismos resultados que a quienes reemplazaron.
Arsenal es un conjunto diseñado para defenderse y atacar de vez en cuando, al contraataque, con Jara como principal lanza de ataque. Por eso, el partido se transformó en una píldora para dormir cuando River le cedió la iniciativa, después de la expulsión de Almeyda por un pisotón a Galván. No pudo haber caído en peor momento esa roja, cuando el equipo acababa de igualar el resultado y tomaba algo de envión anímico. Ahumada entró por Gallardo, quien se bien no estaba siendo gravitante, es el único faro que parece tener este equipo para dibujar una idea.
Poco, muy poco, un reflejo de la tarde nublada que contagió las sensaciones desalentadoras en el Monumental. No hay fortaleza defensiva, los laterales no aportan nada, domina una presencia intrascendente en la mitad de la cancha -Rojas no aparece- y la delantera no hace goles ni asusta por su tímida potencia. El más participativo para atacar fue Ferrari, en su versión como volante, a quien le hicieron la falta que terminó en el tanto de la igualdad.
Empatar de local contra Arsenal, sin importar haberlo hecho con un jugador menos, es un resultado inútil. Y nulo desde el balance futbolístico. Los punteros siguen sumando, se alejan y River todavía no arranca.
Categorías: Clausura 2010 | Etiquetas: arsenal, gallardo
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