Esto sigue sin funcionar
Duele, aunque sea de verano el dolor de perder ante ellos es el mismo y no gusta para nada. Simeone perdió su primer partido como DT de River y volvió a mostrar un sistema en el que las falencias son mayores que las virtudes. Después de dos años, pudieron volver a saber lo que es ganar en un Superclásico.
River había empezado bien, Ortega era el conductor y abría la cancha para los numerosos jugadores que el equipo tenía por los costados. Alexis Sánchez estaba movedizo, Ponzio cortaba bien en el medio y no dejaba planificar a Riquelme y El Burrito distribuía comandando los arranques en ataque.
La defensa no estaba firme en el fondo, Boca no atacaba con la misma fuerza que River, pero cuando lo hacía, el fondo temblaba y contestaba cometiendo faltas. Con Riquelme enfrente, lo que menos había que regalar eran las pelotas paradas. De un tiro libre, Carrizo frenaba un gran tiro del `10´rival. Por su parte, El Burrito tuvo dos chances claras de cambiar las cosas: un fuerte tiro que Migliore atajó y un mano a mano que resolvió por encima del travesaño.
Las faltas cometidas por la defensa no pararon. Cabral se llevó puesto a Palacio dándole otra pelota a Riquelme. A continuación, llovió un centro al área que Battaglia encontró para fusilar a Carrizo.
A partir del tanto en contra, River aflojó su la fuerte marcha con la que había arrancado, sintiendo el impacto anímico. En el segundo tiempo, de la mano de Riquelme, Boca se adueñó del partido teniendo la pelota. Ortega ya no apareció, los ataques se evaporaron y la defensa siguió cometiendo infracciones. De una de esas llegó el segundo gol definitorio que liquidó al equipo de Simeone. Riquelme le dio fuerte al arco, Carrizo estaba adelantado pero alcanzó a taparla. El rebote fue empujado por un cabezazo de Palermo (colgado del travesaño), ante un Cabral que pasaba de largo.
El resto fue todo del equipo de Ischia, solamente Ponzio se mantenía luchando en el medio. Boca tocó y la hizo correr. Ni los ingresos de Abelairas, Falcao y Buonanotte ayudaron a mejorar a un equipo que no conectó. Las soluciones no aparecieron.
“Estoy triste, perder el clásico duele, pero estamos en un proceso de conocimiento para
ver como el equipo puede responder mejor. Hicimos poco y sabemos que tenemos que mejorar”, declaró Simeone. “Los errores nos sirven para mejorar en lo que va a venir”, agregó El Cholo.
La defensa, más allá de que falte Nicolás Sánchez, no parece estar cómoda con este sistema. No son veloces y les cuesta cubrir tanto espacio que queda cuando se ataca. Boca supo aprovecharlo y provocó que se produjeran numerosas faltas. Se extrañó la salida de Ferrari, quien no debería quedarse afuera del once titular.
Los tres refuerzos -Archubi, Abreu y Cabral- no tuvieron un un buen partido. Archubi no pesó por izquierda, Abreu tocó dos pelotas en todo el partido y a Cabral le costó muchísimo la posición de líbero. Simeone probaría con una 4-3-1-2 en el próximo encuentro, ante San Lorenzo. Esta táctica sigue sin funcionar, fallando y dándo ventajas al equipo de enfrente. La revancha va a ser en Mendoza la semana que viene.
Ah por cierto, avisenles a Román y los demás muchachos que fueron a tirar las camisetas que ganaron por el pentagonal de verano, se nota que se quedaron con las ganas de festejar en Japón…
Fotos: Fotobaires y AFP
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